En el área de la industria se hacen reiteradas pruebas con animales para evaluar la composición de los productos que saldrán al mercado, especialmente en los rubros de cosméticos, artículos de limpieza y cigarrillos. Esto se debe a que no existe una ley que ampare a los animales de cualquier experimento que se haga con ellos, sin importar lo doloroso e innecesario que pueda ser; con la consideración de que por ser animales deben estar subordinados a nuestro bienestar. Grandes marcas realizan o encargan test en animales en algún punto de la producción.
Existen tres clases de test:
- Test de irritación de la piel: Para esto, los animales son inmovilizados mientras se rasura y se raspa una zona de su piel, hasta lograr irritación y se le aplican sustancias a testear.
- Test de Draize: Este experimento pretende medir la toxicidad de las sustancias, mediante su aplicación en los ojos de conejos albinos, causándoles un daño irreparable y mucho sufrimiento ya que estos animales carecen de lagrimales que desplacen la sustancia.
- Test de dosis letal 50%: Experimento de crueldad extrema que consiste en hacer ingerir por la fuerza una sustancia a aproximadamente 200 animales hasta que el 50% de ellos muere, su fin es medir la dosis letal de la sustancia. Cada año millones de animales son obligados a ingerir cremas, maquillajes, shampoo, pasta de dientes, limpiadores de cañerías y otras sustancias que les producen convulsiones, diarrea crónica, sangramiento masivo y una agonizante muerte dolorosa.
Estas acciones les hacen mucho daño a los ecosistemas y puede ser que nos quedemos pronto sin muchas especies. Algunos ejemplos de crueldad hacia los animales pueden ser: a monos y conejos se les obliga a fumar hasta que mueren de cáncer pulmonar; se somete a animales a descargas eléctricas hasta que quedan sin poder valerse por si mismos; a conejos les ponen maquillaje para los ojos y tintes para el cabello hasta que los ojos se les ulceran; a manos se los deja morir de hambre, o se les obliga correr dentro de ruedas y se les somete a radiación (el tiempo que, como promedio, duran en esto hasta que mueren es de 37 horas); a gatos se los ciega y castra y se les destruye el sentido del olfato, se les cortan nervios de los órganos sexuales, y entonces se les somete a pruebas para ver cómo responden en sentido sexual, a los animales se les destruyen las cuerdas vocales para que no pueden gritar.
En tan solo los Estados Unidos, 64.000.000 de animales mueren anualmente en esos experimentos médicos.
Algo puntual que podemos hacer en lo concerniente a la experimentación que se hace con los animales es consumir productos y servicios alternativos que no los hayan tenido como objetos de prueba. De este modo, obligaremos a las empresas a abandonar definitivamente estas prácticas primitivas que ocasionan tanto sufrimiento a unos seres con los que compartimos el mundo, y con los cuales deberíamos vivir en armonía.
De Antonela Buache.
De Antonela Buache.
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