-Crear una realidad sólo para él- repitió Veronika-. ¿Qué es la realidad?
-Es lo que la mayoría de la gente consideró que debía ser. No necesariamente lo mejor, ni lo más lógico, sino lo que se adaptó al deseo colectivo. ¿Usted ve lo que llevo alrededor del cuello?
-Una corbata.
-Muy bien. Su respuesta es lógica y coherente, propia de una persona absolutamente normal: “una corbata”.
Un loco, sin embargo, diría que yo tengo alrededor del cuello una tela de colores, ridícula, inútil, atada de una manera complicada, que termina dificultando los movimientos de mi cabeza y exigiendo un esfuerzo mayor para que el aire pueda penetrar en los pulmones. Si yo me distrajera estando cerca de un ventilador, podría morir estrangulado por esa tela.
Si un loco me preguntara para qué sirve una corbata, yo tendría que responderle: para absolutamente nada. Ni siquiera para adornar, porque hoy en día se ha tornado el símbolo de la esclavitud, del poder, del distanciamiento. La única utilidad de la corbata consiste en llegar a la casa y poder sacárnosla, dándonos la sensación de que estamos libres de algo que no sabemos qué es.
¿Pero la sensación de alivio justifica la existencia de la corbata? No. Aun así, si yo pregunto a un loco y a una persona normal qué es eso, será considerado sano aquel que responda: “una corbata”. No importa quién dice la verdad, importa quién tiene razón.
-De donde usted dedujo que no estoy loca, pues dí el nombre adecuado a la tela de colores.
Veronika decide morir de Paulo Coelho
Veronika decide morir de Paulo Coelho
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